- Toyota Mirai: 1.000 km con un solo depósito
- Volkswagen Aero B: el sucesor del Passat ya rueda
- Todo sobre el VW T-Roc 2022
"Se ha demostrado que el coche de hidrógeno no es la solución al problema climático. En el transporte, la electrificación se ha impuesto. Los debates falsos son una pérdida de tiempo. Por favor, escuchen a la ciencia". Estas declaraciones bien podrían ser del ministro de ciencia de turno, e incluso de transporte, pero son de una personalidad muy relevante del sector. Son de Herbert Diess, CEO de Volkswagen.
Unas frases que, curiosamente, chocan con la estrategia que parece está tomando el grupo alemán. Todo parece indicar que estos días están solicitando el registro de una patente de hidrógeno, combustible que anda en liza con la electricidad para alzarse como la principal para la movilidad eléctrica del mañana y por la que VW apuesta desde hace tiempo, con su familia ID, como el ID.3, el ID.4 o el nuevo ID.Buzz. Muchos son los expertos que abogan que el hidrógeno se impondrá mientras que hay otros quienes apuestan a que lo mejor será la convivencia de la electricidad y el hidrógeno, al más puro estilo gasolina y diésel.
La pila de hidrógeno, nuevo objetivo
Volviendo al tema de Volkswagen y según fuentes de la oficina de patentes europea, la compañía germana acaba de registrar una nueva pila de hidrógeno con múltiples beneficios en la fabricación, así como en el uso. Según estas mismas, por un lado, serían más baratas que las actuales que conocemos, sobre todo, si se comparan con la de rivales asiáticos como Toyota. Y, por otro, permitirían autonomías de hasta 2.000 kilómetros por carga.
El proyecto, en realidad, es entre VW y Kraftwerk, una empresa especializada en esta materia. Esta última, según confirman a otros medios, “no trabajan en exclusiva con VW, sino que nuestro objetivo es que nuestra tecnología se lance en un vehículo de serie para 2026. Hablamos de series de unos 10.000 vehículos, repartidos entre varios fabricantes de automóviles”. De momento, desde VW no se ha desvelado nada a la espera de que se inicien las primeras pruebas reales. El aumento de la autonomía vendría dado por la composición de la propia pila, ya que sustituirían las tradicionales membranas de plástico por unas cerámicas. De esta forma, serían más asequibles que las baterías de los vehículos 100% eléctricos y no dependerían de tierras raras ni materiales como el litio, que se extraen de minas de países en conflicto permanente.













