Es, a ojos de todos, una ambiciosa medida que el gobierno de Olaf Scholz va a poner en marcha. Una forma en la que intentar cambiar la estructura del parque automovilístico medio, así como de inversión estratégica a largo plazo, al más puro estilo de los países nórdicos. Y no sólo eso, sino que se ayuda a la industria local, que es muy fuerte con marcas como Audi, BMW, Mercedes y Opel, entre otras. Este plan forma parte de una estrategia cero emisiones que afecta a numerosas industrias. ¿La más importante? La de las cuatro ruedas.
La primera fase de este programa consistirá en la instalación de puntos de carga en comunidades de vecinos pequeñas y en municipios pequeños que suelen quedarse fuera en este tipo de grandes proyectos.
Paso a paso
Según declaraciones a la agencia Reuters, se espera que el volumen de cargadores pase de 70.000 a un millón en 2030, y eso se hace con inversión pública y privada. El ministro de transporte de la república alemana Volker Wissing dice que “nuestra meta es acelerar la expansión de la infraestructura de carga, simplificar los procesos de carga y, por tanto, cambiar los hábitos de la población”. Se piensa que así, el conductor se interesará más por los coches a pilas.
Esto ha generado debate en el país, ya que la industria del automóvil ha alabado las medidas, algo normal teniendo en cuenta el futuro 100% eléctrico al que se dirige el coche, mientras que compañías energéticas y otros colectivos han cuestionado el plan por tener un coste muy alto y porque hay que diseñarlo muy bien para que sea realmente útil. Asimismo, hay otros que cuestionan de dónde se va a sacar tanta energía para alimentar a cada vez más vehículos cero emisiones cuando existe un grave problema energético en el país tras el conflicto ucraniano.
En las próximas semanas, se conocerán más detalles de este ambicioso plan que podría ser espejo de otros que se pongan en marcha en otros países europeos con las ayudas previstas para reactivar la economía.













