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No hace tanto tiempo que la Fórmula 1 introdujo su nuevo conjunto de regulaciones, con el cambio de era que vivió el gran circo durante la temporada 2022, sin embargo, desde ahora, e incluso antes de que se pusiesen en funcionamiento las actuales directrices técnicas, los equipos ya fijaban de un modo u otro la mirada en 2026, cuando tendrá lugar el siguiente cambio significativo de reglamento, del que serán protagonistas las unidades de potencias.
De este modo, la F1 ha buscado con esta siguiente era llamar la atención de grandes marcas en su camino hacia la sostenibilidad, de la mano de la mayor categoría del motorsport que también avanza por la senda de la sostenibilidad.
La parte negativa de la normativa de F1 de 2026 para Adrian Newey
En este sentido, y a pesar del entusiasmo con el que se celebra haber aumentado el número de motoristas que entrarán en juego desde esa temporada, hay otros tantos que mantienen una mirada más crítica y distante, sobre los posibles riesgos a los que la F1 podría enfrentarse con la llegada de este nuevo ciclo.
Así pues, son varias las cuestiones que ponen en alerta al diseñador de Red Bull, la primera de ellas, del lado de la velocidad: “Es posible que esta generación actual de coches de F1 sea la más rápida durante algún tiempo, porque con las reglas de 2026, como se propone en este momento, los monoplazas serían mucho más lentos”, remarcó el ingeniero recientemente, a lo que ahora añade nuevos puntos desafiantes:
“Cuando las regulaciones híbridas de 2014 entraron por primera vez, hubo grandes diferencias. Mercedes hizo un trabajo fantástico con su unidad de potencia y otros estaban varios niveles por detrás”, recuerda Newey, sobre las llamativas diferencias entre monoplazas que sentó aquel reglamento, y que llevó bastantes años poder mitigar por parte de la competencia.
De esta manera, para Newey la situación actual sobre la igualdad entre motores es un escenario muy valioso y que ha costado mucho tiempo poder alcanzar: “Ahora está más cerrado todo, diría que tal vez haya un dos o tres por ciento en la diferencia de potencia, que es una diferencia de dos a tres décimas, lo que no está mal, pero no es como el segundo de diferencia que había cuando salieron”, sitúa el destacado ingeniero, quien en consecuencia, teme que una sacudida reglamentaria como la de 20226 pueda traer las mismas brutales diferencias, que hace unos años marcaron la F1 por largas temporadas:
“El gran riesgo ahora es otra reorganización de la unidad de potencia en 2026, podría haber una brecha por un tiempo. Si hay una gran brecha en las unidades de potencia, los fabricantes necesitan tiempo para comprenderla y cerrarla, mientras que la gente del chasis puede tener un tiempo de reacción más rápido”, remarca para terminar Adrian Newey, enfatizando lo complicado de recortar distancias en lo que a desarrollo de motor se refiere, un proceso mucho más arduo en comparación con los cambios reglamentarios que afectan más a la aerodinámica.


















