La hipersensibilidad del W13 continúa generando quebraderos de cabeza a los pilotos e ingenieros de Brackley. George Russell y Lewis Hamilton protagonizaron en Miami una sesión de entrenamientos libres alentadora. Sin embargo, llegó el sábado y la pesadilla del 2022 volvió a repetirse, al igual que en la carrera del domingo.
¿Cuándo logrará Mercedes encajar las piezas y formar el puzle?
A Toto Wolff no le basta con ser el tercer mejor constructor de la parrilla actual. Acostumbrado a ganar durante ocho años consecutivos, el austríaco no se divierte con el panorama de 2022: “Al final del día o estas contento o no, pero en este momento es un poco aburrido. Somos los terceros más rápidos y, en cierto modo, estamos en tierra de nadie”, confesó el jefe de equipo de Mercedes, desconcertado por lo bien que fue el W13 en los entrenos de Miami, para después volver a las posiciones retrasadas durante el resto del fin de semana: “Tuvimos muy buenas sesiones el viernes, llegando a tener una vuelta rápida, por lo que debemos volver atrás y analizarlo para saber por qué fue así”, agregó.
Wolff aseguró que es doloroso diseccionar los datos con un bisturí porque conlleva mucho tiempo y, en ocasiones, la información recopilada no coincide con las sensaciones de los pilotos. Según Toto, la falta de correlación de datos no les está beneficiando a la hora de presenciar cambios notorios en la pista: “Nunca habíamos estado en una situación similar de falta de correlación y esto lo hace aún más complicado. Me molesta mucho repetir siempre lo mismo, pero es así”, admitió el Team Principal de Mercedes.
Tal y como ha expuesto el director austríaco, Mercedes no batalla contra nadie, tan solo contra sí mismo. Y es que en el Mundial de constructores las flechas de plata se encuentran a 56 puntos del segundo clasificado, Red Bull, y poseen un colchón de 49 puntos respecto a la cuarta fuerza, McLaren.
Lo único que le queda a Mercedes es conseguir resolver el rompecabezas de un W13 que está en sus horas críticas, ya que cualquier paso en falso en el desarrollo del monoplaza podría suponer el final del proyecto alemán: “Hemos sido directos desde el principio. Está claro que el coche tiene potencial y puede ser rápido. Simplemente, no sabemos cómo desbloquear ese potencial. Tal vez es un coche extremadamente difícil de pilotar al límite”, concluyó Wolff.


















