Sebastian Vettel ha liderado en los últimos varias acciones para proteger tanto el medio ambiente como los derechos humanos. Le hemos visto hacer de todo: desplazarse en bicicleta en lugar de coger el automóvil, recoger los restos de basura en las gradas después de un Gran Premio, pintar su casco con los colores de la bandera de Ucrania y defender a ultranza los derechos del colectivo LGTB.
Surgen las cuestiones
Pese a la labor activista del tetracampeón del mundo, hay personas que se preguntan cómo es posible que Seb promueva un discurso sostenible al mismo tiempo que participa en un deporte como la F1 en el que la contaminación está a la orden del día con tantos desplazamientos logísticos, entre otros muchos factores que se oponen a los ideales del piloto.
Esto es lo que se le ha achacado a Vettel en una entrevista concedida a un programa de la BBC. El piloto de Aston Martin ha reconocido tener parte de la culpa, pero se escuda en que él no toma todas las decisiones: “Hay muchas cosas que siento que puedo mejorar. No soy un santo. Aunque hay ciertas cosas que están bajo mi control y otras que no. Durante la COVID-19, nosotros fuimos de los primeros deportes en regresar, había carreras de F1 cuando a la gente le iba a explotar la cabeza. Si no las hubiese habido, muchos se habrían vuelto locos”, ha respondido a las críticas.
El piloto germano ha reconocido que se realiza preguntas a sí mismo sobre si lo que hace a diario es correcto o no. Por ejemplo, en ocasiones tiene que combatir contra una de sus aficiones más contaminantes: “Mi pasión es conducir coches, me encanta cada vez que me subo a uno. Pero cuando salgo, por supuesto que también me pregunto si debería estar corriendo, viajando por el mundo y desperdiciando recursos”, ha agregado.
Las preocupaciones de Vettel
Sebastian ha vuelto a insistir en la necesidad imperial de convertir la Fórmula 1 en una competición que se adapte a las exigencias del medio ambiente: “Estoy bastante preocupado sobre el futuro y sobre la dependencia energética. Necesitamos dejar de depender de los combustibles fósiles, existen otras soluciones”, ha replicado ante las críticas recibidas por parte de los integrantes de la BBC en el plató.
Lo que no sabían en el programa británico es que la F1 se encuentra en plena fase de hibridación a través de combustibles sintéticos. El famoso E10 que ya han podido experimentar los equipos en 2022 ha sido un paso que debería proseguir el camino hacia la sostenibilidad y la eliminación de la huella de carbono en menos de una década, aun descartando la electrificación total. Para ello, tenemos a Alejandro Agag con su contrato de exclusividad de la Fórmula E.













