La formación germana se marchó de Imola con un cuarto puesto, aunque con la segunda de sus bazas fuera de los puntos. Mercedes posee a un debutante capaz de maximizar los recursos disponibles y a todo un heptacampeón del mundo que se encuentra en una dinámica negativa, pero que volverá a ser el de siempre tarde o temprano.
Wolff está tranquilo
El líder de la estructura alemana puede presumir de manejar a dos pilotos rapidísimos: uno por su experiencia y palmarés, y otro por su rendimiento en el presente, a pesar de su juventud. Lewis Hamilton y George Russell se compenetran y esto lo ha sabido valorar Toto Wolff.
Así ha argumentado el Team Principal de Mercedes la buena coordinación entre ambos corredores representantes de la estrella: “La combinación Russell-Hamilton es uno de los pocos aspectos destacables que tenemos en este momento. He visto lo bien que trabajan juntos y sin fricciones. Son todo lo contrario, son productivos y positivos para el equipo”, ha destacado el austríaco.
Wolff, criticado por ocultar parte de la verdad en el pasado Gran Premio de Emilia Romaña, ha alabado a Russell. El expiloto de Williams está salvando a Mercedes del desastre absoluto en los primeros compases de la temporada 2022: “Estoy impresionado por cómo se ha adaptado George, por su profesionalidad y capacidad analítica, y por cómo ayuda a evaluar la situación”, ha agregado el jefe del equipo con sede en Brackley.
Hamilton y Russell, ambos británicos, pero de diferentes generaciones, se han complementado muy bien. Esta situación agradable entre ambos pilotos ha sido digna de admirar por parte de Toto: “No puedo estar más contento con mi alineación de pilotos. En este aspecto, creo que tenemos a los dos mejores pilotos. O, si no, a dos de los tres mejores y ellos se merecen un coche y una unidad de potencia que les permita pelear al frente, antes que ser doblados”, ha confesado.
Sería interesante comprobar cómo se resolvería el compañerismo actual que mantienen los pilotos de Mercedes en el supuesto de que los germanos volviesen a fabricar un monoplaza capaz de luchar por victorias y campeonatos. Lo que sí está clara es una cosa: a Wolff no le escasea talento en el garaje. Tan solo le faltaría arreglar el W13 de los horrores para que el equipo pudiese retornar a su hábitat natural.













