No ha sido la mejor jornada para la representación española en Melbourne. La Q3 pintaba genial para Carlos Sainz y para Fernando Alonso: ambos partían con opciones de luchar por la pole position en lo que podría haber sido un sábado histórico para el automovilismo español. Sin embargo, el accidente del Alpine del asturiano generó un desencadenante de acontecimientos catastróficos.
El efecto dominó de Sainz
Carlos habría deseado reiniciar la Q3 desde cero en Albert Park. El de Ferrari venía marcando sectores positivos que le habrían aupado a las posiciones delanteras en su primera vuelta lanzada. En cambio, una bandera roja a menos de 100 metros de la línea de meta provocó que su tiempo quedase invalidado.
Alonso, indirectamente, perjudicó a Sainz: “La bandera roja salió justo cuando iba a cruzar la línea de meta y no nos ha permitido poner una buena vuelta al principio de la sesión que hubiese valido para ponernos delante”, ha lamentado el piloto madrileño en declaraciones a DAZN.
Afortunadamente, Carlos tendría una segunda oportunidad en un último intento en la Q3. Pero su escudería se encargó de que el Plan B de Sainz también saliese mal. El F1-75 reportó problemas de arranque en el garaje y se quedó sin tiempo para realizar la vuelta de calentamiento de gomas prevista inicialmente: “El coche no arrancaba con el segundo juego de neumáticos. No hemos reaccionado lo suficientemente rápido, hemos salido tarde y hemos hecho la vuelta con el neumático frío y sin poder calentarlo. Por eso estamos tan atrás”, ha confirmado.
Como consecuencia, Sainz partirá noveno el domingo en una clasificación que él mismo ha calificado como un “absoluto desastre”. Precisamente, compartirá la quinta fila de la parrilla junto a Alonso. Los españoles han sido los dos grandes perdedores de la Q3 por circunstancias entrelazadas.
Pocas esperanzas puestas para el domingo
Para colmo, la remontada de Carlos será más complicada por un motivo en concreto: “Encima nos han quitado la cuarta zona del DRS, por lo que adelantar será mucho más complicado”, ha pronosticado. No obstante, el piloto de 27 años no se siente perjudicado por esta decisión de última hora: “Nos ha afectado a todos por igual. No es excusa. Va a afectar más a los adelantamientos”, ha predicho.
En adición, la cercanía de la zona media respecto a los dos primeros Grandes Premios de la temporada podría impedir a Sainz ganar más posiciones en carrera. Aunque no tira la toalla: “Parece que todos los coches estamos más juntos este fin de semana. En Red Bull y en Ferrari no tenemos la ventaja que quizá teníamos en otros circuitos, así que va a ser un día complicado mañana. Pero intentaré remontar todo lo que pueda”, ha concluido el segundo clasificado del Mundial.














