Las sospechas eran reales y se han confirmado: Mercedes ha presentado un concepto revolucionario en los test de Bahréin. Y no, no han tardado en salir las réplicas, los reproches y las críticas de la competencia. Sobre todo, por parte de Red Bull. Aunque el equipo ha intentado desmentir las declaraciones de su jefe de equipo.

El Mercedes W13, la gran revolución

La escudería de la estrella lo ha vuelto a hacer. Muchas voces del paddock aseguraban que Mercedes se iba a presentar en Sakhir con un diseño rompedor y las especulaciones han resultado ser ciertas: el W13 de Lewis Hamilton y de George Russell no tiene pontones.

Habéis leído bien, el monoplaza B de Bahréin no tiene nada que ver con la versión A mostrada en Barcelona. El Mercedes ha adelgazado su imagen por completo, recordando a la ausencia de pontones en los bólidos de décadas pasadas.

A nivel visual, el cambio es impresionante y no ha dejado indiferente a nadie. Ahora, la entrada de refrigeración de los pontones se ha estrechado y está invertida. Es apenas inexistente. Para compensar esta filosofía radical, la versión 1.1 del W13 ha aumentado considerablemente el número de branquias en los sidepods. Del mismo modo, los radiadores han sido reubicados para conseguir mayor eficiencia.

Llegan las primeras quejas

La metamorfosis de Mercedes en menos de dos semanas ha sido descomunal y ha levantado las suspicacias de los equipos rivales. En concreto, Red Bull ha sido el oponente más enfadado. Su jefe de equipo, Horner, ha dudado de la legalidad del nuevo monoplaza germano, aunque la propia escudería ha querido desmentir estas declaraciones. Pero han llegado tarde y mal. Varios periodistas presentes en Sakhir han confirmado las palabras del gerente británico.

Más allá de las polémicas de la pretemporada y del posible aprovechamiento de los vacíos legales del reglamento, esta no ha sido la única novedad de Mercedes en el desierto. La marca liderada por Toto Wolff también ha introducido actualizaciones tanto en el fondo plano como en el alerón delantero.

No obstante, no todo han sido buenas noticias para los alemanes en la primera tanda matinal. Hamilton ha sufrido un porpoising extremo y los mecánicos han tenido que corregirlo en el garaje. Como respuesta, han implementado tirantes hacia el ecuador de la sesión para evitar una flexión superior del suelo y el piloto británico ha comenzado a rebotar ligeramente dentro de su habitáculo, aunque el balanceo ha continuado siendo evidente.

Esta es la Fórmula 1 del presente: solo han tenido que transcurrir dos horas de test de pretemporada para que el Gran Circo ya esté revuelto. Y lo que nos queda...