La F1 ya tiene el calzado adecuado para su nueva etapa. Las llantas de 18 pulgadas, junto la nueva normativa aerodinámica y técnica, suponían un gran reto para el suministrador italiano de neumáticos. Sin embargo, las pruebas orquestadas en el Circuit de Barcelona-Catalunya han resultado ser satisfactorias.

Pirelli supera el primer examen

El jefe de Pirelli en la Fórmula 1 destacó el gran trabajo ejercido por la marca de neumáticos para el inicio de una campaña desafiante: “Estoy muy contento porque el primer objetivo era confirmar lo que encontramos durante nuestras pruebas de desarrollo de neumáticos tanto el año pasado como en postemporada”, señaló Isola.

El italiano recalcó la importancia de haber obtenido las primeras sensaciones con los monoplazas nuevos. Una primera toma de contacto que recibió la aprobación de las 10 escuderías que componen la categoría: “Ahora tenemos información buena y muchos datos que analizar. Los equipos se centraron, especialmente, en los compuestos C2 y C3 porque están orientados hacia los reglajes y el balance del coche para entender su comportamiento”, apuntó.

Pirelli solicitó mojar el asfalto de Montmeló

El responsable máximo de competición de Pirelli insistió a la organización la necesidad de crear, de manera artificial, un escenario en el que se pudiesen realizar pruebas sobre una pista deslizante. La petición de Isola fue aceptada y los camiones cisterna regaron el asfalto lo máximo que pudieron. La razón fue clara: “Decidimos dar esta oportunidad a los equipos porque no era correcto afrontar las condiciones de mojado sin haber probado primero los intermedios o los extremos”, argumentó Isola.

A primera vista, lo que más sorprendió fue la cortina de agua elevada que levantaron los nuevos monoplazas de 2022, más pesados y con un comportamiento aerodinámico diferente. Lo que hace sospechar que la visibilidad en las carreras con lluvia será peor incluso que en las temporadas pasadas.

Del mismo modo y conforme se fue secando la pista, Pirelli cumplió su segundo propósito: “Quisimos evaluar el cambio de extremos a intermedios y de intermedios a secos para garantizar que no se produjese una diferencia notable. Tener esa distancia es peligroso porque significa que no tienes las ruedas adecuadas para esas condiciones, así que quisimos evitarlo”, concluyó el milanés, cuyo trabajo actual se enfoca en afrontar el calor extremo de los próximos test que se disputarán en el Circuito Internacional de Sakhir.