El expiloto de Fórmula 1 y antiguo compañero de Ayrton Senna en McLaren lleva varios meses tanteando seriamente el deporte manejado por Liberty Media con más pena que gloria. El estadounidense está encontrando demasiadas pegas. Aunque todavía no se rinde.

La difícil entrada en el mercado de la F1

El deseo de participar en el Gran Circo a partir de la temporada 2024 es real y el proyecto es existente, formal y viable: Andretti Global quiere entrar a lo grande. Pero no se lo están poniendo fácil ni la FIA ni los dirigentes de otras marcas tan importantes como Mercedes.

No obstante, hay que recordar que, previamente a querer competir con un equipo propio, Michael intentó la compra sin éxito de Alfa Romeo - Sauber. El hijo del mítico Mario estuvo a punto de lograrlo. Sin embargo, todo se torció de manera repentina a falta de 48 horas.

Meses más tarde, Andretti ha vuelto a desvelar más detalles al público, acostumbrado a no guardar ningún secreto a la afición: “Fue una broma. Nosotros estábamos preparados, estaba hecho. Teníamos un día de firma programado y literalmente, dos jornadas antes, cambiaron los términos. Ellos todavía querían tener el control y yo dije: ‘No, no pueden tenerlo, quedároslo’. Fue horrible”, confesó Michael.

Finalmente, Sauber aceptó la llegada del entorno de Guanyu Zhou y de su séquito de patrocinadores chinos: “De repente, querían vetar todo. Perdimos mucho tiempo. Si no hubiésemos hecho eso, habríamos avanzado muchísimo en todo lo demás”, añadió.

Demasiadas trabas y escasas soluciones

Andretti ha vivido en sus propias carnes lo complicado que es culminar unas negociaciones fructíferas en el deporte presidido por Stefano Domenicali: “Pensé que sería un niño de juegos comenzar, pero obviamente nada en la Fórmula 1 es así”, reconoció el norteamericano, que también descartó la idea de comprar a Haas, escudería compatriota que ahora está pasando un mal trago debido al conflicto bélico en Ucrania: “Pregunté cinco o seis veces por Haas, pero Gene no vendería”, manifestó el campeón de la CART en 1991.

En respuesta al escepticismo de algunas escuderías de la F1 por la viabilidad de su proyecto de cara a 2024, Michael lideró la defensa de la marca Andretti, una campaña a la que también se ha sumado el directo de McLaren, Zak Brown: “Ojalá entiendan que no queremos disolver nada”, se refirió Andretti a Toto Wolff: “Primero, estamos ingresando 200 millones de dólares. Y, segundo, creemos que solo en Estados Unidos y con un piloto estadounidense, vamos a generar más de 100 millones”, sentenció el jefe de una de las empresas de carreras más prestigiosas, no solo en Estados Unidos, sino en el planeta.