El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ya se ha cobrado sus primeras víctimas en la Fórmula 1. Todo comenzó con la suspensión del patrocinio Uralkali por parte de la escudería Haas. Pero la situación podría ir a peor si finalmente la Federación Internacional de Automovilismo decide aceptar las exigencias de la organización ucraniana.

Las claves de la propuesta de la Federación

La Federación del Automóvil de Ucrania ha emitido una carta directa hacia la FIA en la que solicita expresamente una serie de condiciones para penalizar tanto a Bielorrusia como a Rusia en cualquier competición organizada por los miembros dirigidos por Mohammed ben Sulayem. De este modo, si la FIA aprueba los puntos clave del comunicado, se podría prohibir la presencia de Nikita Mazepin en la competición.

El futuro del piloto de 22 años en la Fórmula 1 depende de lo que suceda en las siguientes horas y días entre las naciones de Rusia y de Ucrania. La ofensiva rusa continúa mientras en Bielorrusia se ha buscado una posible solución para firmar un armisticio. Aunque el tiempo corre y Haas ya tiene pensado un sustituto para Mazepin en el hipotético caso de que la guerra empeore: Pietro Fittipaldi.

En resumidas cuentas, la Federación del Automóvil de Ucrania presidida por Leonid Kostyuchenko ha pedido que se cumplan los siguientes requisitos: la prohibición de cualquier simbología de los países agresores y sanciones competitivas, así como la exclusión de todos los miembros de la Federación Rusa y de la República de Bielorrusia, más sus respectivos representantes.

Del mismo modo, también reclama que se prohíban las licencias expedidas por la RAF y la BAF, evitando la participación de los pilotos de sendas Federaciones. Esta clave ataca directamente a Nikita. Si la FIA acepta la propuesta de la FAU, el piloto ruso quedaría restringido y no podría correr en la F1.

Los problemas continúan creciendo para la escudería manejada por Günther Steiner, la cual ha respondido de manera tajante que podría seguir compitiendo sin el apoyo financiero de la familia Mazepin y sin sus patrocinadores rusos.

De momento, la sangre aún se vierte en las zonas más conflictivas del país ucraniano, mientras que el Gran Premio de Rusia se ha cancelado a la espera de que la disputa geopolítica entre ambas naciones de Europa del Este se resuelva.