La nueva reglamentación de la Fórmula 1 que entra en vigor este año incluye unos monoplazas más pesados debido a la nueva estructura de los neumáticos. Estos cuentan de nuevo con tapacubos. Aunque el principal cambio se refleja, especialmente, en la ampliación del radio de las llantas.

Un nuevo desafío para Red Bull

A la escudería austríaca cada vez se le presentan más obstáculos en sus cambios de compuestos. Si ya a mitad de 2021 la F1 propuso aplicar unos sensores para monitorizar la actividad humana en las paradas, ralentizando el cambio de gomas por motivos de seguridad, ahora existe un nuevo factor: el peso.

Los monoplazas de 2022 pesarán 790 kilogramos. Hablamos de un aumento considerable respecto a la campaña anterior debido a la introducción de las nuevas ruedas de 18 pulgadas. Esta innovación supondrá, a priori, que las paradas en boxes sean más lentas.

Así lo ha reconocido Christian Horner, jefe del equipo Red Bull, quien duda de que puedan superar su propio récord aún vigente del Gran Premio de Brasil en 2019 en posesión de Max Verstappen: “No creo que vayamos a desafiar el récord de 1.82 segundos en el primer año. Pero estoy seguro de que podemos acercarnos a los 2 segundos”, señaló el Team Principal.

El gerente británico aseguró que será un nuevo reto al que tendrán que enfrentarse los mecánicos de la escudería de la bebida energética, puesto que las ruedas son “más pesadas y voluminosas”, tal y como reconoció en la presentación de un RB18 que ni por asomo se parecerá al monoplaza que veremos realmente en los test de pretemporada ni mucho menos en la primera carrera.