La escudería Haas pretende resurgir de sus cenizas después de una temporada 2021 completamente nefasta en todos los sentidos. Para ello, ha contado con la figura de Mick Schumacher que, además de su rol como piloto, ha formado parte del plan de desarrollo del futuro monoplaza norteamericano.

Schumacher, piloto y mecánico a partes iguales

La labor invernal de Mick en la fábrica de Haas es digna de ganarse un sueldo doble: el de piloto y el de desarrollador. El joven corredor de 22 años ha desvelado que ha trabajado en la evolución del nuevo bólido estadounidense con el que la formación liderada por Günther Steiner intentará regresar a la zona media de la parrilla.

Estoy muy involucrado en el desarrollo del coche para 2022”, ha revelado Schumacher en declaraciones recogidas por Motorsport: “Es la primera vez que se ha construido un coche para mí, por así decirlo. Está muy adaptado a nuestras dimensiones y a nuestros cascos para que todo encaje en armonía”, ha detallado.

El piloto alemán ha añadido que, desde que comenzó su trayectoria automovilística, nunca ha perdido el ojo a la cuestiones mecánicas y evolutivas de los coches de carreras. Una cualidad que parece hereditaria: “Pude contribuir en la fábrica diciendo cómo me gustaría que fuera el coche. Es algo que siempre me ha interesado”, ha revelado la versión más técnica de Mick que, por momentos, ha llegado incluso a recordar la faceta desarrolladora de su padre.

En última instancia, Schumacher ha insinuado que el trabajo que está realizando su equipo en estos meses de preparación de cara a la nueva normativa de 2022 está yendo por muy bien camino: “El coche aparenta ser muy positivo, por lo que he visto y he escuchado. Tengo grandes expectativas”, ha sentenciado Mick, confiado de que puede devolver a Haas a la buena senda, olvidando de este modo la campaña decepcionante de 2021.