Sebastian Vettel sigue sin comprender por qué fue sancionado durante la clasificación del Gran Premio de Austria. En la Q2, el piloto de Aston Martin se vio retenido por la fila de coches que preparaban su vuelta rápida, hasta que llegó Fernando Alonso con sectores verdes y sufrió el tapón del alemán.

Vettel, en desacuerdo con los comisarios

Una sanción, a priori, entendible. Hasta que Vettel habló con los comisarios el sábado por la tarde y estos se contradijeron: “Me dijeron que no hice nada mal. Entonces, no entiendo, ¿por qué me sancionaron?”, ha sentenciado el piloto germano.

Sebastian alude al pacto de caballeros en pista: según el acuerdo no firmado entre pilotos, estos se deben respetar y no adelantarse en las últimas curvas del trazado durante la preparación de la vuelta rápida en clasificación. Vettel lo respetó; otros pilotos, no.

Esto explica el enfado del tetracampeón del mundo: “No había nada escrito sobre el papel con el acuerdo, pero teníamos las anotaciones del director de carrera”, apunta Vettel. El alemán indica que la norma que prohibía frenarse en las curvas 9 y 10 para comenzar bien la vuelta lanzada. Sin embargo, el de Aston Martin se vio retenido en las dos últimas curvas del Red Bull Ring por los monoplazas de delante que rodaban despacio.

Como consecuencia, Vettel estropeó la vuelta lanzada de Alonso, que venía rápido por detrás, y los comisarios dictaminaron sancionar con tres puestos al alemán: “Creo que fui el único piloto simpático, así que ahora lo seré menos”, ha concluido Seb, convencido de que ser un piloto agradable le ha costado salir 11º el domingo.