El sueño ferrarista estaba llegando demasiado lejos tras las grandes actuaciones aisladas de la escudería de Maranello en Montecarlo y en Azerbaiyán. Carlos Sainz solo ha podido ser octavo en la segunda sesión de entrenamientos en Francia.
Ferrari regresa a la cruda realidad
El piloto madrileño prevé que el gran rendimiento mostrado por Ferrari en las dos carreras previas se disipará de cara al Gran Premio de Francia. Carlos lo ha podido comprobar en los entrenos del viernes en Paul Ricard donde, a pesar de haber pilotado un monoplaza bien balanceado, ha encontrado su tope en la octava posición.
“Las sensaciones con el coche han sido realmente decentes”, ha explicado Sainz: “El problema es que sabemos que veníamos a esta pista, a este tipo de trazado”, ha añadido.
Carlos, consciente de las características del circuito francés, poco favorecedoras para el SF21, ha preferido ser realista antes que ilusionar a unos tifosi que probablemente acabarían con una decepción el sábado y el domingo: “No vamos a ser tan buenos como en Bakú o en Mónaco. Así que hemos vuelto a la realidad”, ha declarado el piloto español.
Sainz solventó por la tarde los problemas sufridos en la sesión matutina en la que terminó 16º con un trompo. Por su parte, Leclerc ha sido constantemente más rápido que Carlos, terminando 11º en la primera manga y cerrando el Top 5 en los Libres 2.
Volver a la cruda realidad será difícil para la formación italiana. No obstante, Sainz es positivo con los ajustes del monoplaza: “Estamos contentos con el equilibrio del coche, no está tan lejos”, ha concluido el piloto de 26 años.


