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Si piensas en Niki Lauda, quizá recuerdes el accidente en Nürburgring que le cambió la vida. Sí, es lo primero que nos viene a la cabeza a muchos, pero Lauda fue mucho más que eso. Algo tan complicado y estratosférico como ser tricampeón del mundo de Fórmula 1 con aquellos salvajes monoplazas. Dos de esos campeonatos los consiguió con la Scuderia Ferrari, uno justo después de aquel suceso que le deformó parte del rostro.
Pues bien, al llegar a Ferrari en 1974, Enzo Ferrari le ‘regaló’ a Lauda un precioso Ferrari 365 GT4 2+2 con un motor V12 de 4.4 litros, el mismo que ves en este artículo. El color original no era el rojo, sino que cuando la unidad salió de la fábrica de Maranello el 3 de diciembre de 1973, lo hacía en “argento metallizzato”, es decir, en gris; fue en la década de los 80 cuando se pintó en el rojo actual. La matrícula era “EE 60519”.
Lauda se lo llevó de Italia a Austria, su país de origen y donde tenía pensado disfrutarlo en sus ratos libres, pero apenas lo tuvo un año. Los rumores dicen que se deshizo de él por los altos costes de importación, algo con lo que no contaba el piloto de F1… Otros, en cambio, hablan de que no tenía tiempo de usarlo y decidió venderlo.
Varias compras y ventas
Precisamente, antes de colgar el cartel de ‘se vende’, Marcel Massini realizó esta serie fotográfica en la que se muestra a un Lauda de andar por casa, lavando su Ferrari 365 GT4 2+2 como se hacía antiguamente, en una explanada entendemos que delante de su casa.
Es el fiel reflejo de la felicidad para muchos: camisa remangada hasta los codos, una manguera tirada por el suelo, un cubo y un trapo. Estas instantáneas llegan a ser familiares y seguro que a más de uno lo hacen viajar en el tiempo y ve en la figura de Lauda a su abuelo o padre…
Precisamente, estas imágenes han aportado ese extra como documento gráfico para dar valor al coche, pues hace unos días fue subastado por Sotheby’s.
Finalmente, el comprador, del que no se ha desvelado información alguna, ha pagado 201.250 euros. Un precio nada disparatado teniendo en cuenta el objeto de valor en el que se ha convertido este Ferrari 365 GT4 2+2, pues su primer propietario fue nada menos que un tricampeón de F1, sin menospreciar la exclusividad que aporta el sello de Pininfarina.

















