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Viajar en furgoneta camper o autocaravana en tiempo frío es muy diferente a hacerlo en verano. Es de pura lógica: en otoño e invierno hace un frío que pela y dormir dentro de un vehículo a veces se complica cuando las temperaturas caen por debajo de los cero grados en el exterior. Pero, como casi todo en esta vida, tiene solución. Los que hemos disfrutado viajando con nuestra camper tanto con buen tiempo como con malo, sabemos que hay trucos para combatir las altas y bajas temperaturas, y hoy vamos a contaros las mejores estrategias para no helarte de frío mientras intentas pernoctar en tu furgo.
Los primero: aislar
Una furgoneta camperizada con aislamiento térmico es lo primero que tienes que tener en cuenta. Sí, puede resultar algo caro, pero te aseguro que lo agradecerás cuando fuera esté cayendo una buena y tú estés calentito dentro. Lo ideal es usar un buen aislante tipo Kaiflex de 20 milímetros. Y ojo, también sirve de aislante en verano y absorbe el sonido de una forma extraordinaria, así que si fuera hay ruido te ayudará a poder conciliar el sueño.
Saco de dormir, tu mejor amigo
Si alguna vez has dormido en la montaña haciendo vivac al aire libre seguro que lo entiendes a la primera. Un buen saco de dormir de invierno es la diferencia entre dormir como un angelito o pasmarte de frío y meterte en un buen lío. Pues bien, en la furgoneta camper lo mismo. Hazte con un buen saco de dormir de plumas o de fibra sintética, con una certificación de aguantar bien a temperaturas bajo cero. Además, os recomiendo que lleves dos por persona, uno más ligero y otro más potente. Así podrás probar con uno u otro dependiendo del frío que haga.
Ropa térmica y de cama
A parte de llevar un pijama de inverno, es recomendable tener a mano ropa térmica como la que puedes llevar a la montaña. Un pantalón largo interior y una camiseta de manga larga te sacarán de un apuro si la cosa se pone mala. También es recomendable llevar siempre en la furgo unos calcetines gruesos de invierno, que ya sabes que el frío se mete por los pies... Además, la ropa de cama tiene que ser para el frío, así que es imprescindible llevar sábanas de invierno que no se queden frías antes de que te metas en la cama. También es importante llevar un edredón nórdico, aunque si llevas los sacos de dormir los puedes abrir y dormir con ellos como si fueran edredones. Y si eres muy friolero siempre puedes usar una bolsa de agua caliente.
Calefacción estacionaria
Sin lugar a dudas, la mejor opción. Se alimenta del diésel de tu furgoneta, no consume mucho y te mantiene el habitáculo calentito. Además, suelen ser programables, así que la puedes encender y apagar cuando quieras.
Elige bien la cama
Si tu furgoneta camper tiene dos camas, es decir, una superior de techo y otra abajo, con frío fuera es mucho mejor dormir en la de abajo. La de arriba, en pleno invierno, puede ser un verdadero congelador ya que, al fin y al cabo, las paredes son de tela.
Aislantes oscurecedores de ventanas
Además de evitar que entre la luz por la mañana, son también muy útiles para aislar el interior del frío. Ten en cuenta que el cristal no aísla nada de nada y es la parte más vulnerable del habitáculo, así que siempre es bueno taparlo para evitar el frío.
La ropa del día siguiente
Si dejas la ropa guardada en la bolsa de viaje o maleta, cuando te la vayas a poner al día siguiente está congelada. Hay un truco para evitarlo: coloca la ropa interior de una pelota que irás haciendo con la indumentaria que tienes pensado vestir a la mañana siguiente. Luego el resto y, por fuera, la chaqueta. Verás que diferencia.
Estacionar la furgo en el sitio idóneo
No elijas nunca un lugar elevado para dormir. Nunca. El viento puede ser terrible por la noche y te complicará mucho. Por tanto, es mejor aparcar en zonas bajas como valles y, si puedes, entre más furgonetas o autocaravanas, que hará el efecto de cortavientos. Otro consejo es que procures pernoctar en lugares con árboles, que también ayudan a mitigar la fuerza del viento.










