La Gumball 3000 había anunciado a bombo y platillo la presencia de Lewis Hamilton en su última etapa y el británico cumplió con su palabra, uniéndose a la caravana de superdeportivos con un flamante Koenigsegg Agera HH. Con lo que no contaba el vigente campeón y líder del Mundial de Fórmula 1 era con protagonizar la anécdota de la jornada y es que su hypercar se quedó sin gasolina en pleno desierto de Mojave, en Death Valley, considerado uno de los puntos más calientes del planeta.
Afortunadamente, las asistencias acudieron a la zona y Hamilton consiguió repostar y terminar la prueba, que transcurría entre Los Ángeles y Las Vegas. Ya en 'la ciudad del pecado', Hamilton pudo presumir de su espectacular Koenigsegg Agera HH, uno de los coches más rápidos del mundo gracias a su propulsor V8 twin-turbo de 5.0 litros y 1.045 caballos.
El Agera HH de Hamilton lucía una decoración especial en colores azul y negro para resaltar los componentes en fibra de carbono, así como las habituales pegatinas de la Gumball 3000, una 'carrera' que este año recorrió 4.800 kilómetros entre dos continentes y cinco países, pues sus participantes se desplazaron de Estocolmo (Suecia) a Las Vegas (EE.UU) empleando únicamente siete días.








