El Salón de Ginebra de 1995 fue uno de los más activos que se recuerdan. Fue el escenario de la puesta de largo de coches de calle tan dispares como el Ferrari F50, el Seat Alhambra o el Alfa Romeo GTV. También se mostraron prototipos que adelantaban ideas y conceptos revolucionarios para la época, como el Opel MAXX (una especie de Opel Rocks moderno), el Lancia Kayak o el Mercedes-Benz VRC.

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Ferrari

Renault no se quedó atrás y en el Salón de Ginebra de 1995 mostró un coche que parecía un concept car, pero en realidad se trataba de un automóvil de producción: el Renault Sport Spider.

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Renault//Car and Driver

Así era el Renault Sport Spider

Resulta curioso que un fabricante generalista mostrara al público este proyecto con la idea, precisamente, de comercializarlo tras la insistencia de Christian Contzen, director general de Renault Sport y parte responsable de los títulos de Nigel Mansell y Alain Prost en F1 (1992 y 1993 respectivamente). Y el éxito fue inmediato. La apariencia de coche de carreras del Sport Spider obra de Patrick le Quément fue fundamental. Y detalles estéticos y funcionales como el gran arco fijo tomaban protagonismo, pero también por lo que había bajo su carrocería, que era más de lo que cabría esperar.

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El Renault Sport Spider fue conocido en España como Renault Spider a secas. La producción arrancó en Francia en 1996 y terminó en 1999, periodo en el que se fabricaron unas 1.725 unidades, de las cuales, cerca de 400 carecían de ese parabrisas. Para circular con estos últimos, había que utilizar casco.

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De largo medía casi como un Hyundai Inster (3,81 m), tenía un ancho de 1,84 m y una altura de 1,25 m tipo Ferrari. La distancia entre ejes es de 2,34 m, cortita para este roadster puro, y perfecta para conseguir un manejo sensacional.

Se fabricaron unas 1.725 unidades, de las cuales, cerca de 400 carecían de parabrisas
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De propulsarlo se encargaba un motor de 1.8 litros con cuatro cilindros y 16 válvulas colocado en posición central trasera. Esta unidad, que era la misma que llevaba el Clio Williams, alcanzaba los 150 CV. Aceleraba en 0 a 100 km/h en 6,9 segundos (un Volkswagen Polo GTI actual de 207 CV registra 6,5 s en la misma prueba) y alcanzaba los 215 km/h de punta. Unas prestaciones más que buenas para la potencia pero en la que era clave el peso.

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El chasis de aluminio, la eliminación de ABS, calefacción o aire acondicionado se tradujo en un peso de 790 kg para las variantes de carreras y 930 kilos para las de calle con parabrisas. El depósito homologaba 50 litros y el consumo medio, 8,8 l/100.

¿Cuánto vale hoy un Renault Sport Spider?

Actualmente, un Renault Sport Spider en buen estado cotiza alrededor de los 70.000 euros, aunque hay unidades que coquetean con los 100.000 euros. En 30 años, el coche ha duplicado su valor (o triplicado en algunos casos) pues en 1996, cuando realmente se puso a la venta, costaba unos 5,5 millones de pesetas, unos 33.000 euros al cambio actual.

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