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En 1994, Renault celebraba los 10 años del Espace y a los directivos no se les ocurrió otra cosa que dedicar una parte de los recursos de la compañía para meter el motor de un Fórmula 1 en la carrocería del monovolumen francés. Un modelo que, por cierto, sigue a la venta, lo único que reconvertido en todocamino. Nacía así el Espace F1, con más de 800 CV, capaz de hacer un 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos y de sobrepasar los 200 km/h en ¡6,5 segundos! Como era de esperar, la velocidad máxima superaba los 300 por hora…
Renault, orgullosa de su creación, hizo un tour por los circuitos de Europa con Alain Prost para mostrarla, si bien hay una vuelta que muchos recordamos a los mandos de Jean Ragnotti: la subida a Goodwood en 2002.
Precisamente, la cuenta oficial del certamen en Instagram la ha recordado a las puertas de la celebración de la edición de 2025. Las reproducciones han tenido tal volumen que se ha convertido en una de las publicaciones más vistas de los últimos 10 días. Es momento de que subas los altavoces y disfrutes una vez más de esta locura técnica tronando a fondo; como diría Lewis Hamilton, “oh, that sound…”.
La locura del Renault Espace F1
Evidentemente, el Renault Espace F1 nada tenía que ver con el familiar Espace más allá de las formas exteriores y el nombre. Un proyecto que se llevó a cabo, entre otros motivos, por el creciente interés del Gran Circo debido a que, en aquella época, Renault era motorista de Williams y habían conseguido juntos multitud de triunfos con Nigel Mansell y Alain Prost.
Para soportar el potencial del propulsor Renault RS5 V10 de 3.5 litros se utilizaron directamente partes del chasis del monoplaza de Williams. Además, contaba con una carrocería en fibra de carbono y otros materiales ligeros y resistentes que ayudaban a dar una mayor rigidez al conjunto, que dejaba en báscula poco más de 1.300 kilos. También montaba neumáticos Michelin slicks. Se fabricaron dos unidades, una de ellas operativa y otra a modo de maqueta no funcional.















