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Skoda sigue apostando por las berlinas y así lo deja claro con la renovación del Superb, cuya generación moderna conocimos en 2001. La cuarta generación del modelo checo ya está disponible en nuestro país, con una amplísima gama de motorizaciones (gasolina, diésel e híbrido enchufable) y, de momento, con dos acabados (Selection y Laurin & Klement). Y lo más importante, en formatos berlina y ranchera y a unos precios razonables.
Este automóvil se convierte en el auténtico buque insignia de la empresa pues en sus 4,91 metros de largo se agrupan la mejor tecnología del Grupo Volkswagen, mucho espacio y una grandísima sensación de calidad.
Y no sólo eso, sino que el Skoda Superb ofrece multitud de herramientas para hacer la vida a bordo más confortable. Entre esas interesantes soluciones se encuentra una que afecta directamente a los pasajeros de atrás.
Unos asientos para dormir
Las butacas posteriores del Skoda Superb cuentan (obviamente) con reposacabezas en las tres plazas homologadas (hablamos de un cinco plazas). Unos reposacabezas de cuyos laterales (solo en los de los extremos) salen unas ingeniosas almohadillas. ¿Con qué finalidad?
El objetivo no es otro que el descanso de las personas. De esta forma, los niños y los adultos pueden echarse una siesta con seguridad ya que la cabeza se apoya en estos comodísimos acolchados. La función es prácticamente igual a la almohadilla cervical pero, en este caso, viene integrada en el propio coche.













