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“De 1894 al futuro”, así es que como ha llamado Mercedes-Benz a esta curiosa experiencia en la que ha sacado a la calle a su primer coche de producción en serie, el Benz Motor-Velocipede, más conocido como Benz Velo. Lo han hecho en un circuito cerrado, en las instalaciones de pruebas que la compañía alemana tiene en Sindelfingen. Allí, el Velo ha completado varias vueltas de forma satisfactoria antes de su vuelta al museo, donde descansa de forma habitual.
Curiosamente, esta planta es una de las más avanzadas de Mercedes, pues en ella se está probando el uso de robots humanoides para la logística de producción. Además, la sencillez de mandos y tecnología del Benz Velo contrasta con todo el proceso de desarrollo e ingeniería que rodea a los últimos EQ eléctricos.
Benz Velo, el origen de la Mercedes-Benz actual
“La demanda de este vehículo fue literalmente abrumadora. Lo que hacíamos se vendía de inmediato”; así hablaba Carl Benz de su creación en una entrevista que concedió en 1909. Entre 1894 y 1902 se fabricaron en Mannheim unas 1.200 unidades de una familia de automóviles compactos.
A partir de 1896, Benz ofreció motores más potentes y opciones de equipamiento adicionales para gusto de sus clientes. Éste era el caso de una versión de lujo, el ‘Benz Comfortable’, que venía con una carrocería más larga y añadía una tercera marcha, tapicería específica, un asiento para niños orientado hacia atrás y una manivela para facilitar el arranque. Unos neumáticos que mejoran el agarre también formaban parte de los extras.
Además, la potencia del motor monocilíndrico de 1 litro instalado horizontalmente con volante de inercia vertical aumentó de 1,1 kW (1,5 CV) en el primer Benz Velo de 1894 a 3,3 kW (4,5 CV) en el Benz Comfortable de 1902.















