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Estos días, una nueva borrasca llega a España. Se llama Louis y está trayendo, entre otras cosas, un frío polar que se combate con ropa de abrigo y calditos. Aunque lo más importante es que Louis deja a su paso lluvia y nieve, sobre todo, en la zona norte de España.
Los datos son irrefutables. La DGT habla de que a 50 por hora, se recorren 24 metros entre los 14 metros que se hacen en la distancia de reacción y 10 en la distancia de frenado real. Con agua, la distancia de frenado pasa de 10 metros a 20 metros, por lo que es el doble. A 90 km/h, sucede lo mismo: la distancia de reacción se mantiene en 25 metros, pero varía la de frenado, de 32 metros a 64 metros, pasando de 57 metros a 89 metros en total.
Si estos datos son llamativos, el de 120 km/h lo es más: la distancia de reacción se mantiene en 33 metros, pero la de frenado pasa de 57 metros en seco a ¡113 metros en mojado! Por tanto, se pasa de 90 metros de frenada a 146 metros.
¿Cómo conducir con lluvia?
La DGT recomienda, ante todo, aminorar la velocidad cuando haya agua en el asfalto debido a todo lo anteriormente visto. Lógicamente, un buen sistema de iluminación es necesario para que nos permita ver y ser visto en lluvia, así como asegurarse de que las escobillas barren de forma correcta. Y nada de asustarse cuando haya que frenar a fondo: el ABS es un gran aliado para evitar el bloqueo de las ruedas.
Aunque lo más importante es asegurarse que los neumáticos están en buen estado, principalmente, con la profundidad del dibujo, que por ley debe de ser de al menos 1,6 milímetros.












