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El mundo del automóvil está sufriendo en los últimos años la mayor revolución tecnológica de su historia. ¿La razón? El horizonte cada vez más cercano de que antes o después nuestros coches tendrán que ser autónomos. Y para eso hay que hacerlos cada vez más inteligentes. Pero no creas que hablamos de películas de ciencia ficción de esas en las que vemos cosas que nunca llegan, porque está más cerca de lo que te imaginas.
De hecho, en el último Salón del Automóvil de Múnich (el primero pospandemia) se han presentado algunos de los mayores avances en este sentido. La estrella indiscutible ha sido una versión avanzada del Vision AVTR de Mercedes, que es capaz de trasladar los pensamientos del conductor y transformarlos en órdenes para el automóvil. Para ello, solo hay que adherir unos electrodos a la parte trasera del cráneo y estos traducen la actividad de nuestro cerebro. No es la primera vez que una marca de coches utiliza esta tecnología.
De hecho, hace ya un par de años Nissan anunciaba el desarrollo de una tecnología, denominada B2V (Brain to Vehicle), que permitiría adelantarse aún más a las reacciones del conductor. “La idea es reducir el tiempo de reacción ante una maniobra. Si el sistema detecta que la intención del conductor es pisar el acelerador o girar el volante, el coche lo hará instantáneamente por el conductor”, anunciaba la marca.
Otro de los prototipos presentados en Múnich es el Ford Mindfulness, un Kuga equipado con dos tecnologías muy útiles: la primera desinfecta el habitáculo (renovando el aire interior y aplicando unos diodos de luz ultravioleta capaces de acabar con cualquier virus o germen en el interior) y la segunda es un software capaz de jugar con la iluminación ambiental y la temperatura interior para crear un ambiente relajante si detecta que el conductor está nervioso al monitorizar su ritmo cardiaco y su respiración).
Arrancar a dedo
O por la cara, según el caso… Porque resulta que otra de las tecnologías ya disponibles y de las que lleva tiempo hablándose (en 2019 Hyundai aseguró que en un par de años estaría presente en su SUV grande, el Santa Fe) es la que permitiría arrancar el coche con la huella dactilar o a través de reconocimiento facial, como se hace ya con muchos smartphones. Ahora, el fabricante chino Wey ha anunciado que su próximo modelo, el Coffee 1, vendrá equipado con esta tecnología (y parece que también permitirá ver realidad aumentada).
Por último, también se ha sabido recientemente que Tesla ha patentado una tecnología para detectar la suciedad en las lunas de sus coches y usa rayos láser para acabar con ella, aunque mucho se debería abaratar el coste de este invento para que acabe desplazando a las escobillas. Pero todo se andará...











