Los conductores tenemos un gran aliado en las ayudas a la conducción. A pesar de que podemos renegar de ellas ya que interfieren en una conducción pura, en realidad, en el día a día, son gran utilidad, más ahora que el otoño avanza y las horas de luz solar en la península se acortan (recuerda que se cambia la hora el domingo 31 de octubre). Estas herramientas velan por la seguridad de todos los usuarios de la vía, unos ‘ángeles de la guarda’ que han evitado más de un choque por distracción y por culpa de otras circunstancias (damos fe de ello).
Cuidado con la lluvia
Ahora bien, no son pocas las veces en las que estos sistemas han dejado de funcionar por culpa de factores como la suciedad de la carretera o simplemente, la lluvia. A menudo en estas circunstancias, se han tapado las cámaras y se han vuelto literalmente locos los sensores, como nos ha sucedido en alguna que otra ocasión en Madrid y en presentaciones de producto.
A raíz de diversos problemas detectados en EEUU, la American Automobile Association, la Asociación Americana del Conductor, ha realizado un estudio y los resultados son duros y realistas: con lluvia, los sistemas de ayuda a la conducción, en especial la frenada de emergencia y el mantenimiento del carril, no trabajan bien o directamente no están (ni se las espera).
Lo dicen tras realizar una serie de pruebas internas en circuitos cerrados con cuatro SUV de diverso tamaño. Llevaron a cabo simulaciones de frenadas de emergencia y detectaron que cuanto más llovía, los coches dejaban de frenar de forma autónoma hasta chocarse con el obstáculo puesto delante. El 17% de las pruebas a 40 kilómetros/hora se saldaron con accidente. A 56 kilómetros/hora, éstos aumentaron al 33%, por lo que se puede sacar una conclusión: con climatología adversa y a más velocidad, estos sistemas no son efectivos al 100%. En el caso del mantenimiento en carril, el 69% de las veces se pasaron de la raya. En seco no hubo ningún problema.
Tú eres responsable
Greg Brannon, director de ingeniería automotriz de AAA, arroja un poco de luz al respecto: "Los sistemas de seguridad de los vehículos se basan en sensores y cámaras para ver las marcas viales, otros automóviles, peatones y obstáculos en las carreteras. Por eso mismo, son más vulnerables a factores ambientales como la lluvia. La realidad es que las personas no siempre conducen en un clima perfecto y soleado, por lo que debemos ampliar las pruebas y tener en cuenta las cosas con las que las personas realmente lidian en su conducción diaria".
Desde la AAA insisten en que estos sistemas son de gran ayuda al conductor y no sustituyen nunca a éste en la toma de decisiones. Por eso, hay que estar preparado siempre y llevar a cabo esta serie de recomendaciones:
- limpiar a menudo los cristales
- con lluvia, bajar la velocidad y no frenar brusco para evitar que las ruedas no sean capaces de ‘achicar’ el agua
- no usar el teléfono móvil en marcha (de Perogrullo)
- seguir la huella que deja el coche de delante
- aumentar la distancia de seguridad entre cinco y segundos con el vehículo precedente
- no utilizar el control de crucero adaptativo











